Wisteria en un jarrón

Wisteria en un jarrón

Cómo cultivar Wisteria en macetas.

La glicina o glicina es una planta que también se puede cultivar de forma segura en maceta, para embellecer no solo jardines, sino también terrazas o, si dispones de espacio suficiente, incluso apartamentos. Para cultivar mejor un espécimen de glicina en maceta Hay que seguir escrupulosamente algunas indicaciones: en primer lugar, en primavera es necesario plantar un espécimen de glicina en un recipiente bastante grande, eligiendo uno que tenga al menos dos o tres tallos. Junto con la planta, también se debe insertar un soporte en el suelo, alrededor del cual los dos o tres tallos de la glicina deben entrelazarse para crecer verticalmente y alcanzar la altura máxima, que generalmente nunca supera los dos metros. Cuando el árbol alcanza la altura que consideramos óptima, también se debe dotar de soportes horizontales para ayudar y guiar la expansión del dosel. En un momento determinado se irán retirando todos los soportes, poco a poco: pronto los tallos y ramas se volverán realmente leñosos y se sostendrán por sí solos, o se adherirán a una pérgola por si queremos hacer de nuestra glicina una trepadora.


Glicina en maceta - Un bonsái de planta de glicina que se mantiene en una terraza">Cómo podar glicinas en macetas

Una vez retirados los soportes, es necesario cortar un poco las ramas horizontales del follaje de nuestra glicina, para que crezcan nuevos brotes que engrosen así el follaje. Si lo quieres muy grueso, en cambio es necesario seguir usando los soportes, moviéndolos mano a mano en los nuevos brotes laterales, para asegurar que se expandan rápidamente. Sin embargo, conviene saber que después de unos años es necesario trasladar las glicinas al suelo por el simple hecho de que las raíces tienden a expandirse y necesitan más espacio y más agua.

Si, por otro lado, desea mantener la planta en el contenedor, deberá cambiar su tamaño y mantenerla en un tamaño, forma y altura definidos. La corona debe reducirse y parte del sistema radicular también debe eliminarse para garantizar que la glicina siga siendo un pequeño árbol joven y también sobreviva en macetas. En cualquier caso, la operación debe repetirse cada dos años y la planta debe replantarse, podando gradualmente y quitando porciones de ramas laterales.


Wisteria en macetas cuidado y fertilización.

En otoño, siempre se deben eliminar todas las partes secas de la glicina en maceta: a menudo, en verano, esta planta es víctima de ataques de insectos como pulgones y arañas rojas que dañan el follaje. Por este motivo es necesario intervenir con un insecticida y luego eliminar las partes dañadas.

Siempre después de la temporada de calor, las glicinas deben fertilizarse con productos a base de minerales y pobres en nitrógeno. Al cultivar una glicina en un recipiente en un balcón, siempre es recomendable utilizarla como trepadora de esta manera: hay que dejar solo un tallo para la planta y hay que dejarla envolver sobre un soporte.

Las ramas de la marquesina que se desarrollarán deben mantenerse anchas y enganchadas a la pared o pérgola que queramos: la planta tomará forma de paraguas y seguirá creciendo y espesándose de esta forma, creando también una zona de sombra. Obviamente entonces es necesario podar las ramas que son demasiado largas y todas las partes necesarias para que la planta quede de esa forma. La glicina debe regarse mucho solo cuando es joven, luego el riego debe ser esporádico; la maceta debe colocarse en una posición luminosa, pero en invierno debe protegerse de las heladas.


Wisteria en jarrón orígenes y características.

El nombre botánico de la glicina es glicina: es una planta muy singular, perteneciente a la familia de las papilionáceas y originaria de países orientales como China y Japón. Hay una decena de variedades diferentes, pero todas son más o menos rústicas y trepadoras. La característica principal de esta planta es su adaptabilidad a diferentes ambientes, lo que también le permite adoptar diferentes formas: sus tallos se pueden modelar si se retuercen alrededor de palos, al igual que las ramas suelen adherirse a los soportes que les llegan. previsto. Cultivada en macetas, la glicina se puede colocar en cualquier lugar, incluso en interiores. La elegancia y belleza de esta planta la constituyen sobre todo las flores violetas, casi azules, que suelen reunirse en racimos colgantes que pueden llegar a medir 30 centímetros de largo.



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